El shock de Irán ha recalibrado fundamentalmente la política monetaria de la Federal Reserve. Lo que en enero de 2026 parecía una trayectoria clara de recortes de tipos —tres recortes de 25 puntos básicos hasta diciembre— se ha transformado en un complejo dilema de política monetaria ante el rally del precio del petróleo por encima de los 111 dólares y la renovada dinámica inflacionista.
El núcleo del problema: la Fed se encuentra entre dos errores. Una relajación prematura arriesga el reanclaje de las expectativas de inflación por encima del objetivo del 2%, justo en un momento en que los precios de la energía vuelven a aparecer como impulsor estructural. Una restrictividad demasiado prolongada, por el contrario, arriesga una desaceleración innecesaria en una economía ya lastrada por incertidumbres fiscales.
El mercado de bonos ha reaccionado: el rendimiento del Treasury a 10 años ha subido del 4,35% al 4,78% en dos semanas —la revalorización más rápida desde el “Tantrum” de 2013. Para los inversores en acciones, esto significa una revalorización fundamental de la tasa libre de riesgo— y, con ello, de todo el marco de valoración. Sigue el sentimiento de los mercados en tiempo real con el href=”https://butterflymarketinsider.com/es/indice-miedo-codicia/”>BMInsider Fear & Greed Index.
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