Metales Preciosos

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Metales Preciosos

Precios en vivo de oro, plata, platino y paladio — elige un metal para ver detalles, ratios y análisis de rendimiento.

¿Qué muestra este panel?

El panel de arriba reúne las cotizaciones actuales de los cuatro grandes metales preciosos: oro, plata, platino y paladio. Para cada metal se muestra el precio por onza troy en dólares estadounidenses, la variación diaria, el rango de 52 semanas con la posición actual dentro de él y la rentabilidad a un mes, seis meses, un año y en lo que va de año. Debajo encontrarás la ratio oro-plata con una breve interpretación, un gráfico interactivo y una tabla de vehículos de inversión relacionados: ETFs con respaldo físico como SPDR Gold Shares o iShares Silver Trust y grandes mineras como Newmont, Barrick Gold o Franco-Nevada, cada una con precio, rentabilidad anual y rentabilidad por dividendo.

¿De dónde salen los datos?

BMInsider obtiene los precios de los futuros de vencimiento más próximo a través de Yahoo Finance, y un script automático actualiza los datos cada hora. Son precios de referencia de mercado, no precios de distribuidor: quien compra monedas o lingotes físicos paga siempre un sobreprecio, y ese diferencial es proporcionalmente mucho mayor en la plata que en el oro.

Cómo interpretar las cifras

La posición dentro del rango de 52 semanas sitúa el precio actual entre el mínimo anual (0 %) y el máximo anual (100 %). La ratio oro-plata indica cuántas onzas de plata se compran con una onza de oro; históricamente ha oscilado, a grandes rasgos, entre 40 y 90. Valores altos significan que la plata está barata frente al oro; valores bajos, lo contrario. Las mineras funcionan como una palanca sobre el precio del metal: si el oro sube un diez por ciento, las mineras de oro suelen subir bastante más, y cuando los precios caen, pierden también más.

Dos ejemplos de uso

Ejemplo 1 — situar una compra: quieres ampliar tu posición en oro y miras primero la posición en el rango de 52 semanas. Si el oro cotiza cerca del máximo anual, conviene escalonar las compras en lugar de invertir todo de golpe; cerca del mínimo anual, la rentabilidad a seis meses ayuda a valorar si la tendencia bajista ya se está girando.

Ejemplo 2 — comparar vehículos: en lugar de comprar plata física con su elevado sobreprecio, comparas en la tabla el iShares Silver Trust con mineras de plata como Pan American Silver. El ETF replica el precio del metal casi uno a uno, mientras que la minera ofrece apalancamiento y dividendo, con un riesgo claramente mayor.

Aviso de riesgo

Los precios de los metales preciosos son volátiles, y la plata, el platino y el paladio oscilan mucho más que el oro. Todas las cotizaciones están en dólares, así que el inversor en euros asume además riesgo de tipo de cambio. Los metales no pagan intereses ni dividendos, y las mineras pueden desacoplarse del precio del metal. Toda la información tiene fines divulgativos y no constituye asesoramiento de inversión.

Precio spot, metal físico o ETC: tres vías hacia la misma exposición

Los precios del panel son cotizaciones de referencia de mercado, pero el «precio spot» en sí no se puede comprar. La vía clásica es el metal físico: monedas y lingotes no tienen riesgo de contraparte y quedan fuera del sistema financiero, aunque pagas una prima sobre el spot —proporcionalmente mucho mayor en la plata que en el oro—, más almacenamiento, seguro y el diferencial del distribuidor al vender. La vía cómoda son los productos cotizados: los ETFs y ETCs con respaldo físico, como SPDR Gold Shares o, en Europa, Xetra-Gold, guardan lingotes en cámaras acorazadas y replican el precio del metal casi uno a uno por una comisión anual de una fracción de punto porcentual; algunos productos europeos incluso dan derecho a la entrega física. Eso sí, jurídicamente los ETCs son títulos de deuda del emisor, así que conviene comprobar el respaldo físico. La tercera vía, las mineras, no es poseer metal: es una apuesta apalancada que añade riesgo empresarial y que, a diferencia del metal, a veces paga dividendo.

Cómo tributan los metales preciosos

La fiscalidad cambia mucho según el país y el vehículo, y puede pesar más en tu rentabilidad neta que unos euros en el precio de compra. En toda la Unión Europea, el oro de inversión —lingotes y la mayoría de monedas bullion— está exento de IVA, mientras que la plata, el platino y el paladio no lo están: en España, la plata física soporta el IVA general. En cuanto a las ganancias, en España las plusvalías por la venta de metales o de productos cotizados sobre metales tributan en el IRPF dentro de la base del ahorro, igual que las acciones, y no existe una exención por antigüedad como la que aplican otros países a partir de cierto plazo de tenencia. Las mineras y los productos no físicos siguen en todas partes las reglas ordinarias de las ganancias de capital. Antes de elegir vehículo, merece la pena comprobar en qué categoría encaja según la normativa de tu país.

Qué mueve realmente estos precios

El oro no paga intereses, así que su principal motor fundamental es el tipo de interés real: cuando los rendimientos de los bonos ajustados por inflación bajan, baja también el coste de oportunidad de tener oro —históricamente un viento de cola—, mientras que los tipos reales al alza lo frenan. El dólar también cuenta, porque el oro cotiza en dólares, y los bancos centrales se han convertido en una fuente estructural de demanda con compras récord en los últimos años. La plata es un híbrido: aproximadamente la mitad de la demanda es industrial —fotovoltaica, electrónica, soldadura—, de modo que sigue al oro en la dirección pero oscila con más violencia en ambos sentidos. El platino y el paladio son metales sobre todo industriales cuyo destino depende de los catalizadores de los coches: la proporción diésel-gasolina, la sustitución entre ambos metales y la transición a largo plazo hacia el coche eléctrico, con una oferta concentrada en Sudáfrica y Rusia que añade una capa geopolítica.

El papel de los metales preciosos en una cartera

Los metales preciosos no generan flujo de caja: ni intereses, ni dividendos, ni crecimiento de beneficios. Su función en una cartera es otra: el oro, en particular, mantiene a largo plazo una correlación baja con la renta variable y ha tendido a conservar o ganar valor en las fases de crisis, cuando las bolsas caen; por eso muchos gestores le reservan en torno a un cinco a diez por ciento de la cartera. Conviene tener presentes dos matices. Primero, el oro puede moverse lateralmente durante periodos larguísimos: tras el máximo de 1980 tardó casi tres décadas en volver a ese nivel nominal. Segundo, el beneficio de diversificación solo aparece con disciplina: rebalancear significa recortar la posición tras las subidas fuertes y ampliarla tras las fases débiles, justo lo que las columnas de 52 semanas y de rentabilidad de arriba te ayudan a valorar.

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